jueves, 1 de agosto de 2013

EL ALIMOCHE (Neophron percnopterus)




Hola a tod@s!!


Últimamente tengo el blog algo abandonado por falta de tiempo y sobre todo de motivación, pero aquí estoy de nuevo con una nueva entrada.


Llevo algo más de un mes sin tocar la cámara de fotos y ya tengo unas ganas tremendas de volver a salir a campear y a afotar fauna, que es lo que más me gusta y entretiene aunque por unas cosas u otras me está siendo imposible llevar a cabo cualquiera de mis planes para este verano.

Mis últimos trabajos, los realicé con una especie muy especial y aquí voy a mostraros algunos de los resultados obtenidos. Algo con lo que llevaba mucho tiempo soñando y desde que vi por primera vez el documento filmado por el Dr Félix Rodriguez de la Fuente y su equipo de naturalistas, siempre me ha estado rondando la idea de intentarlo.

El documento grabado por el Dr Félix y su hábil equipo hace ya algo más de treinta y cinco años, es uno de los comportamientos más extraordinarios del mundo animal. Se trataba de desvelar si el comportamiento que lleva a los alimoches a romper los huevos de avestruz en plena sabana africana manejando diestramente pequeños guijarros con el pico era congénito o adquirido.

Para ello, tuvieron que “secuestrar” un pollo del nido de los alimoches con escasos días de vida (posiblemente le salvaron la vida al pequeño de los hermanos alimoches ya que esta especie suele sacar un solo ejemplar adelante) Lo criaron totalmente aislado del mundo exterior para impedir cualquier contacto con los miembros de su especie y cuando Gaspar (que así se llamaba el alimoche más famoso de toda España) creció y podía valerse por sí mismo, lo liberaron para comprobar su primera reacción ante el estimulo que suponía el enorme huevo de avestruz.


Si un alimoche nacido en España, que no haya tenido nunca contactos previos con huevos de avestruz y que haya sido separado de sus padres a los pocos días de edad, reacciona positivamente ante la presencia del huevo del ave gigante africana, el comportamiento será congénito y no cultural. Si la presencia del huevo no desencadena la pauta de conducta que termina en la ruptura del huevo, este sofisticado comportamiento sería aprendido por imitación o “cultural”.

Hoy en día, todo el mundo sabe que Gaspar, el buitre sabio, rompió el enorme huevo como si lo hubiera estado haciendo durante toda la vida y que este comportamiento lo llevan impreso en los genes.

Posteriormente comprobaron como “Gaspar” rompía también huevos de gallina, tomándoles en el pico, elevando la cabeza y lanzándoles con fuerza contra una piedra, con la misma técnica que empleaba para romper los huevos de avestruz con un guijarro. En este caso, el guijarro era el huevo de gallina. Aquí debe de estar el origen filogenético de la sofisticada conducta del alimoche frente al huevo de avestruz.








Tras unos días indagando por la red y alguna que otra llamada, al fin encontré yo una granja de avestruces que disponían de huevos vacíos. Les pedí que me mandaran tres unidades y en cuanto los tuve en  mi poder me puse manos a la obra.

Antes había intentado hacerlos con moldes de escayola pero ni quedan bien, ni son reales.

El sitio donde fotografiar a los alimoches ya lo tenía también buscado y en los días anteriores al de llevar el huevo, acudieron a la cita sin vacilar, asique esto me animó aún más a intentarlo.

Compré un par de docenas de huevos de gallina y con la ayuda de mi querida hermana y un embudo, los fui vaciando en el huevo de avestruz hasta que con 18 huevos, me parecieron suficientes. Una vez llenado el hermoso huevo, un poco de pasta blanca de manualidades para tapar el agujerito y cuando esta estaba seca, un lijado a mano y queda el huevo perfecto.





Samsung Galaxy S3



Poco o nada me cuesta levantarme de la cama aquella madrugada, como siempre que he preparado una jornada de fotos el día anterior, y con toda la ilusión del mundo, preparo la carnaza y el garrafón de agua para llenar el pilón de enfrente al hide y aún de noche, salgo sin perder más tiempo para la finca donde se desarrollaran los acontecimientos.
Una vez colocado todo en su sitio, donde mejor me parecía, me meto en el “agujero” y a esperar.

Poco tardan los primeros milanos negros en aparecer y el día parece prometedor. En poco tiempo hay más de veinte rapaces engullendo carne como si fuera la primera vez que lo hacían y aún tenía que llegar el contingente de buitres leonados que nunca faltan a la cita. Puntuales como un reloj, aparecen medio centenar de buitres leonados a las diez de la mañana y enseguida terminan con toda la carne que les había llevado. Al mismo tiempo y como ha sucedido en otras ocasiones, también llegaron los primeros alimoches atraídos por los leonados y se pusieron a rebañar los pequeños pedazos de carne que queda pegada a los huesos y que a los buitres les resulta imposible aprovechar con su enorme pico.





Canon EOS 1DMark III y 100-400 f 4.5-5.6 IS USM.   1/640 seg   f 5   ISO 400   +0.7 ev   a 220mm.   Hide




Todo marcha según lo previsto y la cantidad de aves que han acudido es impresionante. Destacan un par de buitres negros ya que no es frecuente verlos por la zona donde resido.

Estoy muy pendiente del huevo y con el temor de que con tanto alboroto, lo puedan mover del sitio y me quede fuera del alcance del objetivo pero no despertó la curiosidad de ninguna especie más que la del alimoche, por suerte para mí.







Canon EOS 1DMark III y 100-400 f 4.5-5.6 IS USM.   1/800 seg   f 5.6   ISO 400   a 320mm.   Hide




Uno de los leonados le llegó a dar un pequeño zarpazo pero creo que fue mas de casualidad aunque eso sí, fue suficiente como para darle la vuelta y poner el “parche” del huevo a la vista. Menos mal que intenté disimularlo lo máximo posible, cosas que pasan.


Pasaban los minutos y el calor se iba acentuando en el interior del ajustado hide. Menos mal que un pequeño chaparro ofrece la sombra suficiente para que sea soportable el estar allí hasta ciertas horas…

De repente, y después de que la gran mayoría de leonados se marcharan, uno de los alimoches con plumaje joven se dirijo derecho hacia el huevo, agarró una piedra con el pico y se la lanzó…
Fue algo tan rápido que no sabía si estaba seguro de lo que había visto. Me quedé alucinado de lo rápido que empezó a trabajar para tratar de romper el duro cascarón. No se detuvo a valorar la situación, ni a elegir piedra ni nada, simplemente llegó y lo empezó a intentar.





Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/400 seg   f 4   ISO 250.   Hide





Con una mano lo grababa en vídeo y con la otra intentaba contener el pulso para hacer fotografías mientras una sensación de lo más gratificante y difícil de describir, recorría todo mi cuerpo haciéndome olvidar todo el calor o la falta de movilidad.
Pronto, uno de los ejemplares adultos que también se encontraba allí, se debió de sentir atraído por los movimientos del astuto alimoche y también acudió hasta el huevo para intentar hacer lo propio con él.








Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/2500 seg   f 3.5   ISO 320   Hide






Pude observar que a pesar de la edad y la supuesta inexperiencia del joven, lo hacía mejor que el adulto. Acertaba más veces y lo intentó durante más tiempo.

Tras unos minutos tirando piedras al huevo, unas veces con más acierto que otras, por fin pude ver como con la garra, quitaba un gran trozo del cascarón pero a continuación pasó algo que me desconcertó completamente.
Cuando parecía que ya había hecho lo difícil, se desinteresó completamente por el contenido del interior y se alejó del lugar para abandonarlo un par de minutos después junto con el otro par de ejemplares adultos.

Repasando el material obtenido, no paro de darle vueltas a la cabeza y que ha podido pasar para que los alimoches no hayan aprovechado el alimento conseguido a base de esfuerzo pero a día de hoy, sigo sin tener una explicación lógica. Lo único que me quedó claro es la suerte que tuve, la destreza con la que manejan los guijarros, la precisión con la que los lanzan y la inteligencia de éstos para medir previamente con la pata la distancia exacta al huevo. Una experiencia inolvidable os lo aseguro.

Después de una sesión de algo más de ocho horas, llamé para que vinieran a buscarme y poder salir del hide con total seguridad y no alterar la confianza que las rapaces han ido adquiriendo con el paso del tiempo hacia el extraño “artilugio” que supone el hide o escondite.



Os dejo como siempre con alguna de las fotos conseguidas aquel día y en días anteriores...



Un saludo y hasta la próxima







Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/800 seg   f 4.5   ISO 400.   Hide









Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1250 seg   f 5.6   ISO 500   +0.7 ev.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/640 seg   f 6.3   ISO 250   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/1000 seg   f 4.5   ISO 640   Hide










Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/800 seg   f 4.5   ISO 400.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/160 seg   f 4.5   ISO 640.   Hide










   
Canon EOS 1DMark III y 100-400 f 4.5-5.6 IS USM.   1/800 seg   f 5.6   ISO 400   a 120mm.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/1000 seg   f 4.5   ISO 400.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/500 seg   f 6.3   ISO 250.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/160 seg   f 4.5   ISO 640.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/400 seg   f 4.5   ISO 640.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/800 seg   f 4.5   ISO 200.   Hide













Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/500 seg   f 4   ISO 400.   Hide













Canon EOS 1DMark III y 100-400 f 4.5-5.6 IS USM.   1/400 seg   f 7.1   ISO 400   a 320mm.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/320 seg   f 4   ISO 100.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/400 seg   f 4.5   ISO 640.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/250 seg   f 4.5   ISO 400   -0.3 ev.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/320 seg   f 5   ISO 320   +0.3ev.   Hide













Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/640 seg   f 4   ISO 320.   Hide













Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/640 seg   f 4.5   ISO 640.   Hide














Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM + extender 1.4X.   1/320seg   f 5.6   ISO 400   +0.7ev.   Hide













Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1250seg   f 3.5   ISO 250.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/2000 seg   f 3.5   ISO 250.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/2000 seg   f 3.5   ISO 250.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1/500 seg   f 5.6   ISO 400   +0.3 ev.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1250 seg   f 4   ISO 320.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1600 seg   f 3.5   ISO 320.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1000 seg   f 3.5   ISO 320.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1600 seg   f 4.5   ISO 250   -0.3 ev.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/500 seg   f 4   ISO 250.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/1250 seg   f 4   ISO 320.   Hide











Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/2000 seg   f 3.5   ISO 320.   Hide












Canon EOS 1DMark III y 400 mm f 2.8 USM.   1/500 seg   f 4   ISO 250.   Hide